El abstract · De qué se trata
El modelo supone un decisor racional. El comité de inversión no lo es. Ninguno lo es.
Toda la arquitectura de la teoría financiera clásica descansa en un supuesto: que el decisor evalúa probabilidades y utilidades de forma consistente. Cinco décadas de evidencia experimental muestran que no lo hace, ni el inversionista minorista, ni el gestor profesional, ni el comité de inversión de una institución con miles de millones bajo administración.
Este curso trabaja la economía del comportamiento como disciplina aplicada a la decisión financiera real. Se estudian las heurísticas y los sesgos con su evidencia original, representatividad, disponibilidad, anclaje, exceso de confianza, aversión a la pérdida, contabilidad mental, no como catálogo de curiosidades, sino identificando en qué punto del proceso de inversión aparece cada uno y qué error concreto produce.
El eje formal es la teoría prospectiva: la función de valor asimétrica, la ponderación no lineal de probabilidades y el efecto de encuadre. A partir de ahí se examina la elección intertemporal, descuento hiperbólico, preferencias inconsistentes en el tiempo, y sus implicaciones para el ahorro, la construcción de portafolios de largo plazo y el diseño de esquemas de pensiones.
La última parte lleva el marco al mercado: sesgos en la formación de precios, sentimiento, momentum y reversión, burbujas y comportamiento de manada.
Cierra con lo que hace útil al curso: protocolos concretos de auditoría de sesgos, listas de verificación, premortem, registro de decisiones, diseño de comités, para reducir el error sistemático en la institución del participante.